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Psicología Transpersonal, la experiencia de ir más allá de uno mismo

La Psicología transpersonal es un movimiento psicológico que considera que la psicología y la espiritualidad son dos aspectos complementarios del desarrollo humano, por lo que intenta realizar una integración entre la práctica psicológica y los principios espirituales, tanto occidentales (cristianismo, etc) como orientales ( tantra-yoga, budismo, etc).

Si bien la cantidad de caminos que se pueden tomar a partir de esta síntesis son muchos (dependiendo de las concepciones psicológicas y espirituales que se integren), el objetivo principal del desarrollo humano sería para todos la trascendencia y desindentificación con el ego o personalidad, para lograr identificarse con una conciencia mayor cuyo centro o núcleo es el Self.

Extracto del libro: La Psicología del futuro (S. Grof)

"Hace más de cuarenta años, una poderosa experiencia, que tan sólo duró unas horas, cambió el rumbo de mi vida personal y profesional. Siendo aún un joven psiquiatra recién licenciado, me presté voluntario para un experimento con LSD, una substancia con impresionantes propiedades psicoactivas descubierta por el químico suizo Albert Hofmann en los laboratorios farmacéuticos Sandoz en Basilea.

Durante esta sesión, y especialmente durante su fase culminante, tuve una experiencia de consciencia cósmica, tan abrumadora como indescriptible, que despertó en mí un interés por los estados no ordinarios de consciencia. Un interés que duraría toda la vida. Desde aquel momento, la gran mayoría de mi trabajo clínico y mi investigación científica se han basado en la exploración del potencial terapéutico, transformador y evolutivo de estos estados de consciencia. Las cuatro décadas que he consagrado a la investigación de la consciencia han resultado ser una extraordinaria aventura hacia nuevos descubrimientos.

En 1975 comencé a trabajar con la respiración holotrópica. Se trata una poderosa técnica terapéutica y de exploración personal que desarrollé junto con mi mujer Christina. Por otro lado, ambos he–mos asistido a gran número de personas durante sus crisis psicoespirituales, o lo que Christina y yo hemos denominado" emergencias espirituales" .

El denominador común a estas situaciones es que todas ellas conllevan estados no ordinarios de consciencia o al menos una subcategoría que yo denomino como estado holotrópico. En la respiración holotrópica, se produce un cambio en la consciencia debido a la combinación de una respiración más rápida, música evocativa y movimientos corporales que ayudan a liberar energía.

Además, también he participado de forma activa en diversas disciplinas que, de una manera u otra, están relacionadas con los estados no ordinarios de consciencia. He participado en las ceremonias sagradas de culturas de distintas partes del mundo. He estado en contacto con indios norteamericanos, mejicanos, y con chamanes de América del Sur. He estado en contacto y he intercambiado pareceres con numerosos antropólogos. También me he acercado a disciplinas de distinta índole. Entre ellas puedo nombrar el budismo Zen, el Vipassana, el Vajrayana, el Siddha Yoga, el Tantra, así como .la orden Cristiana de los Benedictinos.

Otra área de gran interés para mí ha sido la tanatología, disciplina aún bastante joven que estudia las experiencias en torno a la muerte, y sus aspectos psicológicos y espirituales. Esto me ha permitido trabajar con pioneros en investigación de la consciencia, y colaborar con terapeutas que han desarrollado y practicado poderosas modalidades de terapia vivencial que inducen estados no ordinarios de consciencia.

Mi encuentro inicial con los estados no ordinarios de consciencia supuso un verdadero y complejo desafío, tanto intelectual como emocionalmente. Durante mis primeros años de investigación clínica con psiquedélicos, era bombardeado diariamente con experiencias y observaciones para las cuales mi formación médica y psiquiátrica no me habían preparado. Es más, estaba teniendo experiencias y viendo cosas que, en el contexto de la visión científica del mundo en el cual me había formado, no podían suceder o se consideraban imposibles. Sin embargo, estos hechos imposibles estaban sucediendo continuamente.

Tras sobreponerme a la sorpresa conceptual inicial y a mis dudas sobre mi propia salud mental, caí en la cuenta de que el problema no estribaba en mi capacidad de observación o en mi juicio crítico, sino en las limitaciones que presentan las teorías en psicología y en psiquiatría, y en la estrechez del paradigma materialista de la ciencia occidental. Naturalmente, para mí no fue nada fácil llegar a esta conclusión, ya que había estado luchando previamente con el respeto y la admiración que un estudiante en medicina o un novel psiquiatra brindan a las autoridades científicas, al cuerpo académico y a sus impresionantes títulos y credenciales.

Con el paso de los años, mi sospecha inicial hacia lo inadecuadas que podían ser las teorías académicas referentes a la consciencia y a la psique humana se fue transformando progresivamente en una convicción alimentada y corroborada por miles de observaciones clínicas así como por mi propia experiencia personal. En este punto de mi vida, no tengo la menor duda de que los datos provenientes de la investigación realizada en torno a los estados no ordinarios de consciencia representan un desafío conceptualmente crítico para el paradigma científico que sigue prevaleciendo en psicología, psiquiatría y en muchas otras disciplinas.

Más información: info@natem.net

 

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