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Chamanismo
La palabra chamán proviene de un vocablo de origen siberiano shaman que identifica hombre-dios-medicina. El vocablo tungu original shaman contiene la raíz scha, "saber", por lo que chamán significa "alguien que sabe, sabedor, que es un sabio" o expresado con terminos de Carlos Castaneda "hombre de conocimiento".
Ese conocimiento o sabiduria, implica de una manera o de otra, un contacto con el mundo invisblible. El chamán es conocedor de otros niveles de realidad que no son percibidos si una persona no ha sido iniciada o ha nacido con una percepción ya muy acrecentada.
Mircea Eliade, investigador rumano que realizó la primera recopilación sobre el chamanismo y cuyos libros son textos clásicos obligados para su estudio, define al chamanismo como la técnica del éxtasis o trance, y al chamán como el gran especialista del alma humana que tiene la capacidad de realizar viajes hacia la región de los espíritus y desde allí puede armonizar la realidad.
Según sintetiza Eliade: "El chamán, cuya vocación es señalada por alguna circunstancia extraña (un sueño, una enfermedad, un rayo) inicia su difícil aprendizaje, que puede durar muchos años y que se caracteriza por la experiencia iniciática de sufrimiento, muerte y resurrección ritual, vivida particularmente a través de rigores como el ayuno, dietas estrictas, veladas interminables, abstinencia sexual, dominio de la caza, la pesca y las artes cotidianas, conocimiento de las plantas medicinales y consumo de plantas psicotrópicas. En este tiempo, el iniciado aprende cantos, bailes, rezos, mitos y, en general, la cosmogonía y la historia de su pueblo". (1)
El Trance o vuelo chámanico
Existen innumerables formas de alcanzar el trance chamánico pero las más extendidas son el uso del tambor, la respiración y las plantas enteógenas. Cada una es una forma diferente de modificar nuestra conciencia. Dependiendo del tipo de experiencia que se requiera el chamán utiliza alguna de ellas o todas juntas inclusive.
En "Éxtasis y sacrificio", otro de los ensayos contenidos en el citado libro de El viaje del chamán, Rowena Patte asegura que lo que se describe como "viaje chamánico" o "vuelo mágico" es "un viaje del alma a través de la experiencia estática", que puede tener muchos nombres y métodos, "pero en esencia es una apertura hacia la totalidad de los mundos del espíritu, lo humano y la naturaleza":
El éxtasis chamánico, al igual que el de ciertas tradiciones religiosas, como el samadhi budista, el fana sufí y el "estado beatífico" cristiano, es un estado de "viaje" o vuelo mágico. En el éxtasis chamánico el énfasis radica en los viajes místicos al mundo superior o inferior, para encontrarse cara a cara con los espíritus, los dioses y los demonios [...] incluye fenómenos clarividentes como voces y visiones, que facilitan la orientación o información para alguna curación, o para el crecimiento espiritual y la solidaridad en la comunidad. (2)
El chamán a través del conocimiento que adquiere por medio del trance y otras prácticas específicas, es al mismo tiempo, el portador y hacedor de mitos, el místico extático, el guía espiritual y el médico de un grupo social.
El Chamanismo hoy
En las civilizaciones antiguas se veía la enfermedad como indicación de que algo funcionaba mal en el alma y que la condición física era síntoma de discordia y prueba de la desconexión entre el cuerpo, la mente y el espíritu. La buena salud se producía cuando el cuerpo visible y el alma invisible operaban en armonía con la mente. La curación chamánica, por tanto, supone reconocer que la causa primordial del problema podría ser espiritual o mental.
En la sociedad actual los terapeutas chamánicos no pretenden en modo alguno pasar por médicos cualificados. Los chamanes de hoy deben verse sobre todo como "terapeutas del alma" porque su visión de los problemas es holística y busca la armonía.
En términos generales, el objetivo del terapeuta chamánico es ayudar al cliente a descubrir si su mala salud es consecuencia de un determinado modo de vida. La mejoría en el estado físico suele suceder a la voluntad de hacer cambios en el estilo de vida perjudicial. Además, está reconocido que los problemas de salud no afectan sölo al cuerpo físico. El chamán sabe que el ser humano se compone de diversos "cuerpos" -o vehículos y que cada uno afecta el cuerpo físico o es afectado por él.
El antropólogo catalán Josep María Fericgla, otro investigador entusiasta del tema, autor de Los chamanismos a revisión (3), asegura que no se puede hablar de chamanismo, sino de chamanismos, ya que los distintos chamanes difieren de la imagen clásica en función de su origen, su inclinación y sus objetivos; además de que en la actualidad se ha desvirtuado su función ancestral y hay toda una serie de impostores respondiendo a las demandas del mercado "new age". No obstante existen unos pocos "neochamanes" que han actualizado y aplicado la sabiduría ancestral al mundo urbano en el que vivimos.
Las Herramientas chamánicas
Para su labor diagnóstica y curativa el chamán, que actúa fuera del cuerpo físico, necesita una serie de "herramientas" -por supuesto, simbólicas- que le facilitan la labor y le permiten una mejor concentración en su trabajo.
Y llama la atención que estas herramientas se han repetido -sin apenas variaciones- en todas la latitudes y en todas las culturas.
Son estas:
-El tambor. Es el medio por el que el chamán se pone en contacto con otros mundos, con otros planos de realidad, a través de la creación de un estado mental alterado y de facilitar el estado de relajación para entrar en comunión consigo mismo y con su entorno.
-El altar. Suele ser muy sencillo: un simple paño colocado sobre el suelo o una pequeña tarima o mesa baja que sirva no sólo para colocar encima el resto de los utensilios sino también como área de convergencia entre el reino de lo visible y lo invisible.
-El péndulo. Este elemento, permite poner en comunicación el consciente con el subconsciente y, de esa manera, localizar la zona del cuerpo donde pueda existir el desequilibrio de la enfermedad.
-Una pluma. Es utilizada por su estructura, "similar" a la del aura humana, para "peinar" las fibras áuricas enredadas por los problemas energéticos del paciente. También sirve para hacer sahumerios.
-La sonaja o maraca. Al agitarla por encima del cuerpo del enfermo, su sonido va limpiando y clarificandoel aura del paciente. Tambíen se usa para llamar a los seres aliados o para entrar en trance.
-El fuego. Además del significado simbólico del sol, la uz y el calor del corazón, facilita también el acceso al estado de supraconciencia al servir como punto de focalización para la concentración-relajación necesaria. También es el centro del altar que hace de axis mundi.
-La máscara. No es imprescindible pero muchas culturas la han utilizado como un medio de expresión de los potenciales internos, especialmente con caracter animal.
(1) Mircea, Eliade: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, México, FCE, 1960.
(2) Doore, Gary (compilador): El Viaje del Chamán: curación, poder y crecimiento personal, Kairós, Barcelona, 1998.
(3) Fericgla, Josep María: Los chamanismos a revisión, Kairós, Barcelona, 2000.
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